Reflexión
Día
seis de octubre, Madrid, abro los ojos y miro el móvil, las 02:15h
de la noche, no puedo dormir, llevo sólo dos horas y cuarto
durmiendo; anoche trabajé hasta bien tarde. Me levanto enfadado,
nervioso y agitado, por haberme desvelado. Entro en Google y
pongo: “No puedo dormir” y encuentro: “Para poder conciliar el
sueño no debes estar nervioso ni agitado” ¡Pues vaya! Yo sé que
estoy inquieto por todos los cambios que están pasando en mi vida
pero no dormir no lo hace más llevadero. En la página web también
leo que una de las cosas que debo hacer cuando me desvelo, es
levantarme de la cama y hacer algo, ¿pero qué hago a estas horas?
Me pongo a cocinar, al menos así avanzo cosas y aprovecho el tiempo
que luego no tendré.
Me
voy a la cama, mi cabeza sólo piensa en lo cansado que estaré
mañana. Miro el móvil, las 04:45h. Me vuelvo a dormir.
Suena
el despertador, las 07:00h. ¡Qué sueño! No veo el momento de
levantarme, pero por un casual me pasa la universidad por la cabeza y
es el golpe que necesitaba para incorporarme en la cama y decirme a
mi mismo: ¡Va, que tú puedes!. Aunque por otro lado esté pensando
si algún día me acostumbraré a madrugar después de tanto tiempo.
Me
bebo el café, acción obligatoria de cada mañana, y me voy en busca
del coche. Hoy hace más frío que ayer. Estoy nervioso
porque no quiero llegar tarde otra vez pero hay más tráfico
del que yo pensaba. Enciendo la radio y pongo mi CD, elijo una
canción que me gusta mucho y eso hace que el viaje no sea tan
horrible. Total ya son las 08:30h, llego tarde.
Corriendo
entro en clase avergonzado por las horas en las que llego, pero nadie
me dice nada y tomo asiento.
A
medida que va hablando la profesora voy cogiendo confianza en mí mismo porque me gusta lo que veo, me gusta lo que oigo, me gusta lo
que siento.
Cada vez tengo más claro que he acertado estando hoy aquí. Cada vez más siento que voy a ser un buen profesor porque me gusta enseñar y divertirme, soy una persona feliz y quiero compartir todo esto con el resto de personas que, casualmente o no, se crucen en el camino de mi vida.
Cada vez tengo más claro que he acertado estando hoy aquí. Cada vez más siento que voy a ser un buen profesor porque me gusta enseñar y divertirme, soy una persona feliz y quiero compartir todo esto con el resto de personas que, casualmente o no, se crucen en el camino de mi vida.
Quiero
hacer cosas con las que los niños me regalen su sonrisa, me regalen
su alegría. Que llegue el día en el que yo sea un hombre mayor y
sepa del todo seguro que alguien le estará contando a sus hijos que
tuvo al mejor profesor del mundo con el que aprendió muchísimas
cosas.
Porque
al final; la satisfacción propia, es el mejor sentimiento que pueda
existir, el ver que has llegado donde tu querías, ver tus metas y
objetivos cumplidos. La vida es muy corta y por desgracia creo que
nos damos cuenta tarde de eso; algunos se dan cuenta a los 40 que ya les queda
aproximadamente la mitad (por estadísticas), algunos a los 30, menos
a los 25 y muy pocos antes del cuarto de siglo.
La
felicidad y el esfuerzo de un alumno para satisfacer al profesor, osea yo, será el mejor
regalo que alguien puede desear.
La
vuelta a la universidad ha supuesto, a parte de un cambio de vida, el
crecer como persona y dar un paso más, el saber que si uno quiere,
con esfuerzo y ganas de hacerlo, lo puede conseguir todo.
Lo
mejor de volver a los estudios y encima en la universidad, ha sido el
descubrir que había otro tipo de felicidad que desconocía y que
aunque esté aquí en Madrid solo y sin familia, estoy cumpliendo
uno de mis sueños.
09/10/2015
me encanta! los años no te han hecho perder tu habilidad para escribir... por esa ilusión, por ese empeño, por esas ganas... por todo eso te quiero! porque eres una persona que vibra!!! que SIENTE!!!
ResponderEliminarEsther